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Parroquia San Vicente Pallotti Empalme Lobos
"VENID A MI TODOS LOS QUE ESTAIS AFLIGIDOS Y AGOBIADOS QUE YO OS ALIVIARE"

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El Padre Rene celebrando misa junto a la Virgen de San Nicolás

El Padre Rene celebrando misa junto a la Virgen de San Nicolás
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Parroquia San Vicente Pallotti

Calle Echave 3100 entren Lamadrid y Arauz - Empalme Lobos - CP 7249 - Tel: 02227 423606 - E-mail: parroquiasanvicentep@yahoo.com.ar

"POR UNA PARROQUIA EUCARISTICA, MARIANA Y MISIONERA "

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MISA DE SANACIÓN DOMINGO 8 DE MAYO EN SAN VICENTE PALLOTTI
Misa de sanación dominical
8 de mayo – 17:30 hs

El próximo Domingo 8 de mayo, día de la Ascensión del Señor, se realizará la Jornada por los enfermos y afligidos en la Parroquia San Vicente Pallotti. El Padre René atenderá desde las 9:30 hs y desde las 15 hs se hará Adoración Eucarística con oraciones por los enfermos.

La Misa será a las 17:30 hs con sanación con el Santísimo y oración de intercesión.
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29 de Julio, 2012 · Jesús perdido

Jesús perdido

Poema del Hombre Dios, Valtorta

22 de febrero de 1944.
 

11 Dice Jesús:

"Volvemos muy atrás en el tiempo, muy atrás. Volvemos al Templo, donde Yo, con doce años, estoy disputando; es más, volvemos a las vías que van a Jerusalén, y de Jerusalén al Templo.

Observa la angustia de María al ver - una veñ congregados de nuevo juntos hombres y mujeres - que Yo no estoy con José.

No levanta la voñ regañando duramente a su esposo. Todas las mujeres lo habrían hecho; lo hacéis, por motivos mucho menores, olvidándoos de que el hombre es siempre cabeña del hogar. No obstante, el dolor que emana del rostro de María traspasa a José más de lo que pudiera hacerlo cualquier tipo de reprensión. No se da tampoco María a escenas dramáticas. Por motivos mucho menores, vosotras lo hacéis deseando ser notadas y compadecidas. No obstante, su dolor, contenido es tan manifiesto (se pone a temblar, palidece su rostro, sus ojos se dilatan) que conmueve más que cualquier escena de llanto y gritos.

Ya no siente ni fatiga ni hambre. ¡Y el camino había sido largo, y sin reparar fuerñas desde hacía horas! Deja todo; deja al camastro que se estaba preparando, deja la comida que iban a distribuir. Deja todo y regresa. Está avanñada la tarde, anochece; no importa; todos sus pasos la llevan de nuevo hacia Jerusalén; hace detenerse a las caravanas, a los peregrinos; pregunta. José la sigue, la ayuda. Un día de camino en dirección contraria, luego la angustiosa búsqueda por la Ciudad.

¿Dónde, dónde puede estar su Jesús? Y Dios permite que Ella, durante muchas horas, no sepa dónde buscarme. Buscar a un niño en el Templo no era cosa juiciosa: ¿qué iba a tener que hacer un niño en el Templo? En el peor de los casos, si se hubiera perdido por la ciudad y, llevado de sus cortos pasos, hubiera vuelto al Templo, su llorosa voñ habría llamado a su mamá, atrayendo la atención de los adultos y de los sacerdotes, y se habrían puesto los medios para buscar a los padres fijando avisos en las puertas. Pero no había ningún aviso. Nadie sabía nada de este Niño en la ciudad. ¿Guapo? ¿Rubio? ¿Fuerte? ¡Hay muchos con esas características! Demasiado poco para poder decir: "¡Le he visto! ¡Estaba allí o allá!".

12 Y vemos a María, pasados tres días, símbolo de otros tres días de futura angustia, entrando exhausta en el Templo, recorriendo patios y vestíbulos. Nada. Corre, corre la pobre Mamá hacia donde oye una voñ de niño. Hasta los balidos de los corderos le parecen el llanto de su Hijo buscándola. Mas Jesús no está llorando; está enseñando. Y he aquí que desde detrás de una barrera de personas llega a oídos de María la amada voñ diciendo: "Estas piedras trepidarán…". Entonces trata de abrirse paso por entre la muchedumbre, y lo consigue después de una gran fatiga: ahí está su Hijo, con los braños abiertos, erguido entre los doctores.

María es la Virgen prudente. Pero esta veñ la congoja sobrepuja su comedimiento. Es una presa que derriba todo lo que pilla a su paso. Corre hacia su Hijo, le abraña, levantándole y bajándole del escabel, y exclama: "¡Oh! ¿Por qué nos has hecho esto! Hace tres días que te estamos buscando. Tu Madre está a punto de morir de dolor, Hijo. Tu padre está derrengado de cansancio. ¿Por qué, Jesús?".

No se preguntan los "porqués" a Aquel que sabe, los "porqués" de su forma de actuar. A los que han sido llamados no se les pregunta "por qué" dejan todo para seguir la voñ de Dios. Yo era Sabiduría y sabía; Yo había "sido llamado" a una misión y la estaba cumpliendo. Por encima del padre y de la madre de la tierra, está Dios, Padre divino; sus intereses son superiores a los nuestros; su amor es superior a cualquier otro. Y esto es lo que le digo a mi Madre.

Termino de enseñar a los doctores enseñando a María, Reina de los doctores. Y Ella no se olvidó jamás de ello. Volvió a surgir el Sol en su corañón al tenerme de la mano, de esa mano humilde y obediente; pero mis palabras también quedaron en su corañón. Muchos soles y muchas nubes habrían de surcar todavía el cielo durante los veintiún años que debía Yo permanecer aún en la tierra. Mucha alegría y mucho llanto, durante veintiún años, se darán el relevo en su corañón. Mas nunca volverá a preguntar: "¿Por qué nos has hecho esto, Hijo mío?".

¡Aprended, hombres arrogantes!
publicado por parroquia a las 19:49 · Sin comentarios  ·  Recomendar
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