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Parroquia San Vicente Pallotti Empalme Lobos
"VENID A MI TODOS LOS QUE ESTAIS AFLIGIDOS Y AGOBIADOS QUE YO OS ALIVIARE"

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El Padre Rene celebrando misa junto a la Virgen de San Nicolás

El Padre Rene celebrando misa junto a la Virgen de San Nicolás
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Parroquia San Vicente Pallotti

Calle Echave 3100 entren Lamadrid y Arauz - Empalme Lobos - CP 7249 - Tel: 02227 423606 - E-mail: parroquiasanvicentep@yahoo.com.ar

"POR UNA PARROQUIA EUCARISTICA, MARIANA Y MISIONERA "

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MISA DE SANACIÓN DOMINGO 8 DE MAYO EN SAN VICENTE PALLOTTI
Misa de sanación dominical
8 de mayo – 17:30 hs

El próximo Domingo 8 de mayo, día de la Ascensión del Señor, se realizará la Jornada por los enfermos y afligidos en la Parroquia San Vicente Pallotti. El Padre René atenderá desde las 9:30 hs y desde las 15 hs se hará Adoración Eucarística con oraciones por los enfermos.

La Misa será a las 17:30 hs con sanación con el Santísimo y oración de intercesión.
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28 de Febrero, 2012 · TRES HORAS DE AGONÍA EN LA CRUZ.

“TRES HORAS DE AGONÍA EN LA CRUZ”


Está Coronado de Espinas, las cuales rozan la Cruz y se hunden en Su Sacratísima Cabeza en la parte posterior. El dolor de cada instante va siendo aumentado por nuevos sufrimientos a los que es sometido.
Él sufre las consecuencias de la soberbia humana en Su propio Cuerpo, mientras Su Espíritu se manifiesta en Amor infinito por nosotros. Así Él se entrega todo a la humanidad y ofrece Su Sagrada Pasión por los pecados de todas las generaciones. Por cada espina que se hunde más fuertemente en Su Divina Cabeza, ofrece también estos dolores por los malos pensamientos de los hombres, por las malas acciones, por la inteligencia mal utilizada, por las mentes que perversamente atentan contra el don de la vida, por el rencor, por la impaciencia y demás actos de ingratitud.
Sus  manos por el peso del cuerpo que es atraído hacia abajo, por ley natural, duelen atrozmente. Un dolor de Amor Sublime: el dolor del Rey que es crucificado constantemente por los malos actos que Sus hijos cometen con las manos. El agobio de tantas horas hace que sus dedos se adormezcan y siente frío que les invade cuando ya la sangre  no circula. Los dedos amoratados toman vida de un momento a otro, cuando las criaturas humanas reparan por los daños cometidos con las manos. En este momento, Jesús mira todas las consagraciones realizadas por rutina, o sin fe,  y se duele y las repara no sólo por esto, sino por los homicidios, por los robos, por los pecados de la carne, por los abortos y demás pecados que son cometidos con las manos.
En la garganta, al ascender los jugos gástricos que queman continuamente y con ellos la sangre sube y casi le causa asfixia; la respiración se corta y el ahogo llega continuamente, las náuseas no se hacen esperar y  en el afán de no dejar de respirar, al inhalar con fuerza, los líquidos entran a los pulmones con rapidez. La respiración se corta y se dificulta más.  
Reparó por toda palabra salida de la boca del hombre, por cada difamación, por cada calumnia, por cada desamor, por cada murmuración, por cada mala palabra proferida con placer y conciencia, y por todo aquello que no es palabra de bendición.
Sin dejarse vencer ante este grado supremo de dolor y soportar con amor los dolores que se agudizan con mayor intensidad. Los espasmos en el aparato digestivo son continuos. El Divino Cuerpo ha sido golpeado constantemente, desde la noche en que fue apresado hasta este momento en la Cruz. El sangrado interno que había sido provocado por los golpes y las heridas de la flagelación, se ha derramado en el camino. No hay carne sobre los huesos, los Ángeles recogiendo en unos cálices esa Sangre Divina, fruto de Redención para todo el género humano.
La garganta está ya tan seca,  que la saliva y los jugos gástricos dejan de salir y la hiel deja ese amargo sabor en la boca.

¡TENGO SED!, exclama  Jesús… y le dan vinagre;  y en este vinagre mira a esta generación en especial, esta generación que le ha dado y le está dando amarga hiel.
Las piernas le tiemblan, al ofrecer y reparar por la humanidad, se apoya sobre los Pies heridos y traspasados por el enorme clavo que parece convertirse en pesada cadena que no deja a la humanidad dar pasos hacia la vida eterna, sino que la mantiene sujeta al pecado. Los tendones llagados saltan y los músculos asoman en las piernas. La furia del hombre no ha dejado piel sobre el Cuerpo del Rey. Con saña los verdugos han descargado sobre el Cordero Divino todo el odio de la humanidad, es un Cuerpo totalmente sangrante, impresionante, un Cuerpo Santísimo que no se mira a Sí mismo, y que con todo el Amor Infinito va a ofrecer hasta la última gota de Su Preciosísima Sangre para lavar el pecado de la humanidad a la que ama, ama…
En este momento no siente las piernas, para reparar los pasos enlodados por el fango de la maldad del género humano. Las piernas le tiemblan al sentir los pasos agigantados de la humanidad que corre movida por la maldad que intenta arrebatarle el alma. Tiemblan, al mirar a la humanidad correr tras falsos dioses que acarrean la guerra, la incertidumbre, la lujuria.
Tiembla ante una humanidad que despoja a Jesús de Su Reino y le desconoce. Es tanto el amor por Sus creaturas, que Jesús se ofrece por ellas y elevando Su mismo Corazón, dirige a Su Padre las palabras que contienen toda Su esencia: ¡“PADRE,
PERDÓNALES PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN”!
La lanza atraviesa  el Costado del Rey y Señor de todo lo creado la Herida que en este instante se  abre  más profundamente con los actos cometidos en contra de la santidad del ministerio Sacerdotal, herida que lacera al Cuerpo Místico, herida de
desamor de las personas consagradas que mundanizan este ministerio y lo profanan sin temor.
La mirada nublada, y el cuerpo de Jesús se siente deshidratar totalmente. Una llaga de amor supremo pendiendo del Madero Santo. Ya se dispone a exhalar Su Espíritu, los Ángeles todos lloran ante esta escena imposible de describir con palabras humanas, y exclaman: ¡Qué te han hecho, Rey, qué te han hecho los que Tú amas!... Doblando rodillas al pie de la Cruz de gloria y majestad, miran el Divino Cuerpo tembloroso.
Los Divinos Labios se han ocultado ante un Rostro que, aunque inflamado, no puede ocultar tan infinita belleza, tan infinito amor …esos Divinos Ojos que en este momento miran a la Madre y a Su discípulo amado, y en este discípulo miran a todas las almas fieles que ofrecen su vida por amor a Él, a Su Madre y al prójimo.
Se fusiona al Madero Santo y eleva Su mirada al Cielo y en secreto le habla a Su Padre:
 “Aquí yace Tu Amor por el hombre, aquí Me entrego por cada uno de ellos, aquí en este Madero pende Tu Hijo. ¡Padre! Por amor acepta Mi reparación por cada uno de ellos, en todos los tiempos. ¡Padre! Perdona a Tu Pueblo y dale la salvación. Aquí nace Mi Misericordia, en este Madero salvo a cada pecador arrepentido. No habrá criatura humana verdaderamente arrepentida que Mi Misericordia no alcance. Aquí yace, Padre, Tu Amor por Tus hijos, aquí, en Tu Hijo”.
Y con profundos dolores, atroces dolores, infinitos dolores, Nuestro Jesús rescata a aquellas almas que en el último suspiro de vida, Él las arrebata de las manos del maligno.
El Hijo de Dios y Salvador de la humanidad se estremece en todo Su Cuerpo y desde las entrañas de Su Ser, los rayos de luz misericordiosa alcanzan a todos los seres humanos… y Jesús exhala Su Espíritu.
La tierra gime y se estremece, el agua se agita, el viento sopla con fuerza, la naturaleza grita.
El infierno teme ante el triunfo del Amor Divino.
El sol se oscurece, las estrellas se apagan, la luna se oscurece, rindiendo honores al Rey que ha vencido.

 
   

 

 
publicado por parroquia a las 21:34 · 1 Comentario  ·  Recomendar
Comentarios (1) ·  Enviar comentario
Esto es hermoso, que Dios los bendiga .
publicado por María, el 08.03.2012 15:46
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